Barril de cerveza casera

10 errores comunes al elaborar cerveza casera

En el momento en el que nos adentramos en el apasionante mundo de la elaboración de cerveza casera tenemos que tener clara una cosa: la única forma de aprender es prueba y error. En el proceso deberemos prestar la máxima atención a todos los detalles o tendremos que tirar literalmente todos los litros de cerveza que con tanto mimo y esmero estuvimos cuidando.

Los ingredientes necesarios son pocos: lúpulo, malta, agua y levadura. A todo esto hay que añadirle una buena cantidad de paciencia, imprescindible para obtener una buena cerveza casera.

A continuación te vamos a contar los errores más comunes que debes evitar a la hora de elaborar tu propia cerveza.

1. Ponernos a elaborar cerveza casera estando bebidos

Si, puede parecer una bobada pero no sería la primera persona que intenta elaborar cerveza mientras se está tomando unas copas de más. Puede que creas que tu mente discurre mejor y tengas una receta maravillosa…pero si no sigues escrupulosamente los pasos, datos, documentación y niveles de temperatura necesarios la cerveza resultante será imbebible.

Una cosa es tomarte algo mientas y otra ir ciego, con lo que es probable que derrames el líquido, te tropiezas con alguna herramienta o acabes duchado en el pastoso mosto.

Asique ya sabes, si quieres preparar una suculenta cerveza tendrás que tirar de matemáticas, lo que implica tener el cerebro despejado, lo cual no es compatible con emborracharse.


2. Usar recipientes pequeños para fermentar o hervir

Ya estés fermentando o hirviendo cerveza debes contar con espacio de sobra para llevarlo a cabo. Se aconseja usar contenedores que alberguen un 20% más de capacidad que el pack que estamos elaborando. Con ello podremos prevenir que el líquido se derrame o se produzcan explosiones durante la fermentación.


3. No usar el agua adecuada

Uno de los errores más habituales es utilizar agua del grifo para la elaboración de cerveza casera. En muchas zonas, el agua del grifo tiene una concentración muy alta de cloro, el cual se usa para eliminar bacterias perjudiciales. Pero el cloro en la cerveza puede provocar que ésta adquiera un sabor horroroso.

Una de las imperfecciones más comunes en las cervezas caseras es el sabor a clorofenol medicinal, el cual está compuesto por la combinación del cloro existente en el agua o el higienizador y los fenoles de la levadura y la malta.

Así pues, lo más adecuado sería hervir agua del grifo para eliminar las sustancias nocivas, o bien utilizar agua embotellada. Al hervir el agua debemos estar seguros de que la dejamos enfriar estando tapada, impidiendo la entrada de bacterias. Otra opción es emplear un filtro de carbón o metabisulfito.


4. Falta de preparación y disciplina

No podemos ponernos a investigar y hacer mantenimiento el día mismo de ponernos a elaborar cerveza. Esto puede hacer que tengamos algún pequeño accidente al cambiar accesorios como termómetros. Las prisas no son buenas consejeras y debemos preparar todo con tiempo para estar listos llegado el momento.

Realizar nuestra propia cerveza casera nos supondrá una gran determinación y tener mucho orden a la hora de seguir todas las instrucciones. Hay que tener en cuenta la seguridad, el pH de la mezcla, la temperatura de la misma y la limpieza de los instrumentos para conseguir nuestro objetivo, que solo podrá alcanzarse con mucha paciencia y disciplina en cada uno de los pasos requeridos.


5. Abrir antes de tiempo las botellas

Se aconseja dejar reposar las botellas al menos durante 2 semanas a temperatura ambiente. Si las abriéramos antes, podríamos descubrir que la cerveza no se encuentre completamente carbonatada o que todavía no se encuentre activa la levadura. Este error se suele deber a la falta de paciencia.


6. Embotellar antes de tiempo nuestra cerveza casera

Debemos asegurarnos de que la fermentación primaria ha concluido antes de empezar a embotellar, de lo contrario las botellas podrían explotar de forma circunstancial. No debemos confiar demasiado en la actividad del airlock, es preferible ir midiendo con un hidrómetro hasta que nos indique la gravedad final que buscamos. No tenemos que tener prisa en embotellar.


7. Comenzar con una receta fuerte, complicada o rara

Si estás empezando en el mundo de la cerveza casera debes saber que preparar una cerveza compleja puede llegar a ser tan divertido como laborioso, por eso recomendamos ir a lo seguro y comenzar con recetas más sencillas. Las cervezas de alta graduación necesitan más tiempo y levadura, además de que acostumbran a necesitar ingredientes adicionales que convierten la receta en compleja.

Cuando damos nuestros primeros pasos en el mundo de la cerveza artesanal debemos tomárnoslo con calma y optar por usar estas recetas más complejas para cuando seamos unos expertos.


8. No haber aireado el mosto de forma correcta

La agitación del mosto frio conlleva varios minutos para que este logre absorber la cantidad adecuada de oxígeno y permitir así que la levadura comience un crecimiento saludable y conveniente. Esto es fundamental ya que cuanto más sana este la levadura la fermentación será más rápida y “limpia”.


9. Una higiene incorrecta

Cuando estemos listos para preparar nuestra ansiada cerveza, deberemos estar seguros de que todo el instrumental que vayamos a utilizar este perfectamente desinfectado. La sensibilidad de la cerveza a las bacterias es muy grande, esto hace que si una partícula de plástico, por pequeña que sea, penetra en nuestra cerveza, las bacterias empezaran a proliferan a su alrededor, provocando que un sabor horrible en la bebida. Así pues, todo el proceso deberá ser lo más higiénico posible.


10. Elaborar cerveza casera sin gas o con una cantidad insuficiente

Definitivamente una cerveza sin gas es muy desagradable. Si has elaborado tu cerveza casera seguro que has invertido semanas o incluso meses intentado perfeccionarla. De repente, la escasez o ausencia de burbujas termina con todas tus ilusiones. Si esto te ha ocurrido, sabes de primera mano que es un momento deprimente. El CO2 se origina después de que la levadura haya convertido el azúcar en alcohol. En ocasiones, este proceso no desemboca en el resultado que esperamos, lo que provoca que la cerveza no contenga gas. Para resolver este problema, podemos añadir un poco de azúcar durante el proceso de embotellado.

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